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Una historia de amor

juan carlos copes

La inglesa y el argentino que con el tango deslumbran a Gran Bretaña

Kim y David. Se conocieron en Buenos Aires y viven juntos hace 11 años en Londres. Dan clases de milonga a sala completa y tienen alumnos de 20 a 89 años.

Hace 13 años, la rubia Kim Schwartz, cruzaba la avenida Corrientes hacia Riobamba. Era simplemente una turista inglesa de 29 años en Buenos Aires. Era tan distinta a las argentinas que llamaba la atención de todos los porteños. Pero David Benítez, un morocho de Formosa, de 27, la miró más. Se dio cuenta que la conocía. Pero no recordaba de dónde. Esa tarde de 2005 los había juntado el azar. Pero ya los había unido el tango, un poco antes.

Hoy cumplen 11 años viviendo en Inglaterra, son bailarines premiados a nivel mundial y además de ser los profesores de tango más famosos de ese país, hace 8 años que organizan un glamoroso evento tanguero en el Old Finsbury Town Hall de Londres para enviar fondos a fundaciones de Argentina. Como FUSAVI, que lucha contra la ceguera evitable y opera a personas carentes de recursos.

En enero, cuando a ese Annual Ball tanguero asistieron más de 300 personas a £ 45 ($ 1.296) la entrada, la pareja logró que baile Marianela Nuñez, la mejor bailarina del Royal Ballet de Inglaterra, también argentina. Pero esta historia es de a dos. En una milonga británica.

Tan famosa es esta pareja en el 2x4 londinense que la BBC los entrevistó en 2017 cuando se cumplieron 100 años de “La Cumparsita”.´

“En Londres podés bailar tango de lunes a lunes. Hay clases en todos lados. Pero nosotros enseñamos el tango real, no el que es ‘para el turista’”, explica Kim, que hoy tiene 42 años. Habla con Clarín desde la casa que tienen en Hampstead, en el interior de Londres, y se refiere al ballroom tango. Que tiene trucos aéreos y un estilismo más cercano al del Bailando que al que ven los extranjeros en Caminito.

“Eso es para el escenario. Nuestros alumnos no quieren show, quieren bailar como en cualquier milonga de Buenos Aires”, sigue. De “tanto odiar el ballroom”, tuvo que viajar a Argentina para empaparse de Piazzolla.

La primera vez que Kim se encontró con el tango fue en una iglesia de Camden Town, a mediados de los '90. Al Pacino ya había bailado Por una cabeza en Perfume de Mujer (1992) y la escena -célebre o "muy mal bailada" para estos profesores- popularizó el ritmo en Europa. Según ella, "más que Gardel".

Ahora, en Londres, efectivamente, las milongas abren hasta los lunes. O los martes, como Negracha, que llena sus tres pisos. O los domingos, en Tango Etnia. El promedio es de £ 9 y arrancan a las 19 y duran hasta las 2 de la madrugada.

“Kim dejó su carrera de abogada y su trabajo como manager legal en Inglaterra de la compañía Tango Por Dos para aprender a bailar en Argentina y dedicar su vida a eso. Ahí fue que la conocí, en una reunión entre amigos tangueros. No me dio bola. Un año después, cuando la vi en la calle, me acerqué. No nos separamos más”, cuenta David. Y el tango es acercarse.

“Vos podés decir que los ingleses son más fríos que nosotros y a los que recién empiezan les cuesta estar tan cerca. Es verdad. Pero Londres es una ciudad tan cosmopolita que tenemos alumnos de toda Europa, muchos colombianos y varios argentinos. Así que al final se sueltan y terminan siendo parte de un grupo increíble de médicos, arquitectos, abogados bailando en una verdadera milonga británica”, explica.

Este morocho de Formosa y la “turista inglesa” abrieron Tango Movement, un estudio de danzas que está a minutos del spot más visitado de Londres: Picadilly Circus. Además de la ubicación en el Soho, tienen dos estudios en el Bloomsbury y en la zona conocida como London City, para clases a bailarines de nivel intermedio y avanzados, como los que acaban de participar del UK Tango Championships por un lugar en el Campeonato Mundial de Tango en Buenos Aires.

Los amateurs optan por el combo de 4 clases a 100 por mes. "No les ponemos tangos modernos o comerciales (como el electrónico, estilo Bajo Fondo), los hacemos bailar tango real, como 'Nada', o alguna de Miguel Caló", dice Kim y agrega que no les hace "bailar La Cumparsita porque en las milongas argentinas casi no se baila. Y esto es una milonga, aunque sea británica".

Con 18 años, David llegó a Buenos Aires desde su pueblo y empezó clases en el Teatro Colón. Después pasó al Taller del San Martín -donde se forman los mejores profesionales de la danza contemporánea del país- y, tres años después, ya era parte del ballet. Desde ahí no paró. Bailó con Maximiliano Guerra y comenzaron sus viajes al exterior. Como a Europa, donde no había ido cuando se cruzó a Kim en la calle. Hoy tienen dos hijas inglesas. Pero ya los había unido el tango.

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