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Horacio y César Salgán

Horacio y Cesar Salgán

Hace cincuenta años, Horacio Salgán fundó el Quinteto Real, un conjunto que ya es una institución del tango y que sigue activo entre giras y discos. Hoy lo conduce César Salgán, que tributa los arreglos de su padre. Entrevista a una dinastía musical del tango.

En 1960 el Quinteto Real lanzaba su primer disco. La foto de la portada era un claro reflejo de la propuesta del entonces novel conjunto: entre tradicionales y modernos, allí se ve apoltronados en el sillón de un living a Horacio Salgán, Ubaldo De Lío, Enrique Mario Francini, Rafael Ferro y Pedro Láurenz. Todos están muy distendidos, vestidos de smoking y sonriendo a la cámara, como invitando a pasar a una charla amena. "Cuando empezó el quinteto, tenía un carácter de divertimento. La idea era formar un conjunto más ligero y liviano, y el repertorio estaba elegido dentro de ese orden", recuerda hoy su mentor Horacio Salgán. Aquel debut discográfico contenía arreglos sincopados de tangos como Felicia, Julián y Canaro en París, bajo una mirada lúdica de la música, con un ritmo contagioso. Desde aquellos inicios pasó medio siglo. Un lapso de tiempo más que suficiente para que el Quinteto atravesara diferentes épocas. Fue un exitosísimo conjunto durante los años 60, sorteando tiempos adversos para el tango; hizo escuela en Japón, donde realizó tres giras con notable repercusión; vivió una fugaz experiencia discográfica en 1987 con "Maestros del tango" en el que Leopoldo Federico pulsaba el bandoneón y regresó definitivamente a comienzos de los años 90, gracias a una iniciativa de Cacho Vázquez, dueño del Club del Vino, quien propuso el reencuentro. Las espléndidas noches en ese reducto durante los años 90 permanecen imborrables. En 2003 el pianista y fundador decidió retirarse de los escenarios y designó a su hijo César como su sucesor, tarea que desarrolla desde entonces. El elemento unificador del Quinteto continúa siendo el mismo: es un conjunto que rinde culto a los arreglos de Horacio Salgán, respetados al pie de la letra. "La música es una tradición, que recibimos de nuestros antepasados y legamos a quienes nos van a continuar, a nuestros herederos", razona Horacio Salgán en una fría tarde de otoño, mirando a su hijo César, el anfitrión, en su departamento de Villa Crespo con vista a toda la ciudad. "Te dejo música y nada más, porque plata no tengo", completa Horacio y los dos ríen. La entrevista sucede así: en un clima de entrecasa, con trazos de humor y códigos compartidos entre padre e hijo. No les falta motivos para estar de buen ánimo: el Quinteto Real está celebrando el medio siglo de historia. Los festejos tendrán un capítulo especial: en breve, se grabará un disco con arreglos que escribió en los últimos tiempos Salgán padre. "Estoy retirado de los escenarios, pero no de la música", aclara. Y tampoco habría que tomar literalmente esta afirmación. Hace poco, para los actos de conmemoración del bicentenario en la Avenida 9 de julio, tocó como invitado del Quinteto. El 13 de agosto se repetirá la ceremonia: se presentará el Quinteto Real, hoy integrado por el propio César, Esteban Falabella (guitarra), Julio Peressini (violín), Carlos Corrales (bandoneón) y Juan Pablo Navarro (contrabajo), con dos invitados de lujo: Horacio Salgán y Ubaldo De Lío. "Vamos a estar los siete del quinteto", detalla César. Será el punto culminante de una serie de actividades que se desplegarán durante el resto del año. Lo que se dice: un festejo completo.

Además del lazo familiar que los une, hubo una transmisión generacional entre uno y otro con el Quinteto Real. ¿Cómo lo vivieron?

Horacio Salgán (HS):

El Quinteto hoy está a cargo de César con toda idoneidad y autoridad porque ha llegado a tocar muy bien. Cuando hay que reemplazar a alguien que tiene un estilo propio, no es nada sencillo. él al principio fue de a poquito, como yo cuando empecé. Consiguió la anuencia de todo el ambiente del tango. A mí me pasó lo mismo cuando di mis primeros pasos: con mi orquesta, recibí la aprobación de los músicos. No es frecuente que los colegas lo apoyen en ninguna profesión. Además, es un hijo excelente. Eso todavía es más difícil que tocar bien el piano.

César Salgán (CS):

No te creas que soy tan buen hijo, más o menos (risas).

HS:

En este momento cumple con tanta autoridad mi función en el Quinteto que para mí es una satisfacción inesperada. Digo esto porque hay padres que quieren que sus hijos sigan su carrera. Yo nunca tuve esa preocupación. Pero se dio así. Tiene el apoyo y el reconocimiento de músicos de primera línea. Ya superó el examen de introducción y capacidad. Toca casi mejor que yo (los dos ríen nuevamente de buena gana).

CS:

De haber sabido que no tenías la preocupación de que yo hiciera lo mismo, me hubiera dedicado a otra cosa. En 1976 yo tocaba en el bajo y pude participar en su orquesta, pero nunca imaginé que un día podía estar tocando el piano. Si alguien me hubiera contado que esto iba a suceder, yo hubiera dicho que era difícil de creer. Tocar su música y tener su aprobación es algo que busqué desde chico, quizá sin saberlo.

¿Es muy exigente Horacio?

CS:

Yo lo vivo de otra manera. La música se produce o no se produce, está dentro o no de uno... Horacio me ayudó mucho.

HS:

Es decir, la música se trae con uno. él podría haber seguido la música sin tener condiciones. Porque nadie sabe hasta dónde va a llegar. él tuvo suerte: une las condiciones y la musicalidad para seguir en este camino.

Y usted Horacio, ¿está escribiendo arreglos?

Sí, ya tengo 5 o 6 instrumentaciones nuevas para el Quinteto. Estoy retirado de los escenarios, pero no de la música. Como siempre, estudio piano para estar al día.

¿Saldrá finalmente su disco de piano solo?

No es fácil, porque tengo que estudiar mucho. Yo soy muy perfeccionista y exigente conmigo, porque me siento muy respetuoso de la música, de los compositores, de las intenciones del autor y de no transformar la obra original en un estado contradictorio. Con mi orquesta pasó lo mismo: nunca fue fácil de escuchar. Yo tengo muchas obras para piano y los músicos siempre me dicen: ¡qué difícil! Comparto esa opinión. Es difícil incluso para mí. Por eso, para encarar cualquier proyecto, tengo que estudiar mi música.

César, ¿él le marca cosas y lo aconseja?

Es una relación un poco extraña, no es tan sencilla como parece. Aunque sea raro de entender, a mí no me gusta tocar delante de él, ni siquiera en mi casa. Y no le pido consejo: aprendo viéndolo. Cualquier pregunta que tenga, salvo alguna cosa puntual, aparece reflejada en la obra que está tocando. Es una relación especial. Por ejemplo, él no escucha lo que toco en casa, pero cuando me presento en vivo, viene. Si estuvieran de este lado, entenderían un poquito más cómo funciona nuestra relación de padre e hijo.

¿Cómo siguen los festejos por el medio siglo del Quinteto Real?

A principios de agosto nos vamos a San Pablo. Estuvimos hace dos meses con el Quinteto y ahora vamos a viajar con el dúo que conformamos con Esteban Falabella. Después vamos a tocar en Buenos Aires el 13 de agosto como parte de los festejos. Siguen unas presentaciones en Shangai y la grabación del disco con el Quinteto y el dúo que nos van a mantener ocupados. Ahora estoy pasando otra prueba más, que es animarme a componer.

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